Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadCon bitácora conocida: al abismo

Con bitácora conocida: al abismo

Ni me gusta, ni alegra estar contando cuitas que causen pesares. Prefiero reír, a ponerlos a llorar.

Pero lo contado sobre el poema a mi forma de nacer y vivir esa infancia en Identidad, no puede ser una casualidad… Coincide con un número muy crecido de personas paridas en esos escenarios a donde llegaba el pujo, con la necesidad. A donde no arrimó jamás ninguna cigüeña, sino dolientes parturientas del barrio, a quienes en mis tiempos (hace 60 años) no les cabía sino pujar y parir en «modo natural», es decir, con mucho dolor.

Fue mucho antes que enseñaran a los operarios de salas de parto que podrían ganarse una comisión del rango inimaginable de una intervención quirúrgica, por los réditos que eso empezó a dar con el alquiler de salas, horas de anestesiólogos y otros especialistas y auxiliares, para hacer girar la ruleta de las loterías de cesáreas al colmo de los pacientes con poder de compra. Ahora lo raro es un parto «natural»… O como dijera un director de periódico de por aquí, «lo importante es que suene la registradora»…

Luego ya todo eso lo involucraron en las comisiones corrientes del uso público o privado de un sistema que opera para llenar de dinero a unos pocos y regalar migajas de salubridad a unos cuantos que ya no son paridos, sino extraídos con pinzas. Será por eso que muestran tan pocas afinidades con lo humano y se apegan a lo metálico… Ese negocio se anticipó a lo del crecimiento geométrico o exponencial (cifras al cuadrado, por cúbicos y más enésimos que vuelan en el tiempo) tan publicitado ahora en todos los frentes y negocios.

Y no conocía de nada: No distinguía entre una tuerca y una bisagra. Y ¡las que me tocó ver ahí!… Mujeres de edades muy diferentes, primerizas y alguna en su noveno parto. Es cuando en verdad te ves en un espejo. Y sabiendo cómo naciste, ya solo queda experimentar o calcular cómo terminará esta horrible noche, con sufrimientos tan inmarcesibles (que no se pueden marchitar más) porque es bien difícil definir semejante destino en un país de estos, en situaciones similares o en un mundo tan torcido y no enderezable.

No se pregunten pues por qué somos como aparecemos. Somos hijos de esto. Y no justificamos ninguno de los actos que bendice el padre Derroche. Por 65 años mostramos bravura para la lucha, pero jamás la animalidad de quien delinquía con esos pretextos para robar, urdir fierezas y descuartizar vecinos.

Pero parece igual, que todo paga lo mismo. La moneda falsa de las creencias y los apegos a enseñanzas, de nada valieron. También gasté sueños y neuronas esperando más de estudios, de esfuerzos honestos y de aceptación de consejos, para modificar lo inmodificable. Igual: Nos tocó ser testigos de tanta verdad sangrante que bendice ese padre y que muchos pregonan como salvedad para pedir más limosnas en el extranjero, que luego invierten en el saqueo, en guerrerismos y más engaños. Cinismo bien pago, que produce popularidad y generosos giros de la cooperación para tapar lo verdadero.

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